Definitivamente no es fácil comprender el autismo. Después de haberlo estudiado durante tantos años en la universidad, haber preaparado los temas para las oposiciones y haber leído mil artículos de opinión e investigación, hasta que no tienes un niño en el aula con este trastorno no te das cuenta de la magnitud de dificultad a la que se exponen familia y profesionales diariamente en la educación de estos niños.
Se han dicho muchas cosas sobre el autismo, y sobre todo muchas erróneas, equivocadas y perjudiciales…Bajo mi punto de vista el autismo es sobre todo una forma diferente de apreciar el mundo o de habitar en él. Pero es muy difícil de explicar...
Con esta diferencia en la apreciación del entorno, la comunicación, evidentemente, también se encuentra dañada en la mayoría de casos. Las personas con autismo tienen una gran dificultad para utilizar el lenguaje oral. Necesitan mucha ayuda para llegar a hacer un uso normal del habla, algunos ni llegan a conseguirlo por lo que se les apoya con el uso de métodos de comunicación no orales como son los sistemas de comunicación aumentativa. Suelen tardar en hablar, y cuando lo hacen hablan de forma peculiar, además, casi nunca llegan a entender las perspicacias o matices que usamos en el lenguaje cotidiano.
Por tanto, esta forma diferente de percibir el mundo conlleva que la relación con el resto de personas puede ser muy dificil. Los niños con autismo tienen motivaciones diferentes, pueden estar encantados por cosas que no llaman la atención al resto de personas. En su distintiva forma de jugar es llamativa la tendencia que tienen a poner orden (el cual es necesario aprovechar para que establezcan rutinas y así ayudarles en su autonomía personal y en el aprendizaje diario) o a repetir una misma serie millones de veces, en realidad, es un reflejo que deriva de su necesidad de ordenar el entorno para poder comprenderlo y sentirse más seguros en él, lo hacen más previsible.
El sistema día a día consiste en ayudarles en la comunicación, se les desglosa cada mensaje en imágenes, ordenes sencillas… Hay que ayudarles con rutinas y organizando sus tiempos, anticipándoles las situaciones…
Como maestra he conocido solo un par de casos en niños pequeños que tienen autismo y a parte de las grandes diferencias que se apreciar entre ellos, pese a padecer el mismo trastorno, lo que sí se puede observar y constatar es que ser madre o padre de un hijo o hija que tenga autismo es una tarea muy difícil y poco comprendida en la sociedad. En los principios de este trastorno, médicos y psicólogos, culpaban a las madres y padres del autismo de sus hijos. Un grave error, cuando han sido justamente ellos y ellas los primeros que detectaron las dificultades de sus hijos para percibir, los primeros que asumieron el esfuerzo enorme de tener que “traducirles” el significado del entorno. Por tanto merecen ante todo reconocimiento, admiración y agradecimiento. Y muchas más ayudas de las que tienen hoy en día. Además, es de vital importancia el diálogo mas cercano y sincero con las familias para poder a los niños con autismo.
Mientras debemos seguir intentando entender el autismo, ya que todavía queda mucho por conocer de él y de los métodos y tratamientos más óptimos para trabajar en el aula y desde casa.

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