"Psicopedagogia para todos"

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Maestra de Educación Especial, Audición y Lenguaje, Licenciada en Psicopedagogía y optimista nata. De raíces manchegas, aunque desde hace ya 9 años me considero "hija adoptiva" de Valencia. :-) Y tengo un lema: ¡Enseña, aprende y comparte!

lunes, 27 de febrero de 2012

Qué es para mí el autismo

Definitivamente no es fácil comprender el autismo. Después de haberlo estudiado durante tantos años en la universidad, haber preaparado los temas para las oposiciones y haber leído mil artículos de opinión e investigación, hasta que no tienes un niño en el aula con este trastorno no te das cuenta de la magnitud de dificultad a la que se exponen familia y profesionales diariamente en la educación de estos niños. 

Se han dicho muchas cosas sobre el autismo, y sobre todo muchas erróneas, equivocadas y perjudiciales…Bajo mi punto de vista el autismo es sobre todo una forma diferente de apreciar el mundo o de habitar en él. Pero es muy difícil de explicar...
 En primer lugar, perciben de manera diferente el mundo que les rodea. Se fijan en detalles disparejos, pueden por ejemplo ver detalles en imágenes, que nosotros veríamos después de observar la imagen varias veces, pero sin embargo algunos no son capaces de reconocer a personas de su entorno.  También pueden detectar olores que para nosotros pasan totalmente desapercibidos. O escuchar sonidos casi inapreciables para nosotros y no diferenciar una voz que les llama por su nombre. En realidad lo significativo es la dificultad que tienen para integrar la información sensorial  y para discriminar. Como si su cerebro no pudiera diferenciar la información relevante de los detalles insignificantes. Por otra parte, la diferencia en la percepción sensorial puede conllevar una capacidad asombrosa para algunas tareas mentales (como las matemáticas).

Con esta diferencia en la apreciación del entorno, la comunicación, evidentemente, también se encuentra dañada en la mayoría de casos. Las personas con autismo tienen una gran dificultad para utilizar el lenguaje oral. Necesitan mucha ayuda para llegar a hacer un uso normal del habla, algunos ni llegan a conseguirlo por lo que se les apoya con el uso de métodos de comunicación no orales como son los sistemas de comunicación aumentativa. Suelen tardar en hablar, y cuando lo hacen hablan de forma peculiar, además, casi nunca llegan a entender las perspicacias o matices que usamos en el lenguaje cotidiano.
Por tanto, esta forma diferente de percibir el mundo conlleva que la relación con el resto de personas puede ser muy dificil. Los niños con autismo tienen motivaciones diferentes, pueden estar encantados por cosas que no llaman la atención al resto de personas. En su distintiva forma de jugar es llamativa la tendencia que tienen a poner orden (el cual es necesario aprovechar para que establezcan rutinas y así ayudarles en su autonomía personal y en el aprendizaje diario) o a repetir una misma serie millones de veces, en realidad, es un reflejo que deriva de su necesidad de ordenar el entorno para poder comprenderlo y sentirse más seguros en él, lo hacen más previsible.
El sistema día a día consiste en ayudarles en la comunicación, se les desglosa cada mensaje en imágenes, ordenes sencillas… Hay que ayudarles con rutinas y organizando sus tiempos, anticipándoles las situaciones…
El autismo proviene de una alteración neurobiológica de origen cerebral. El número de casos está aumentando sin que se tenga clara la causa, aunque parece haber algún agente tóxico en el ambiente que puede estar influyendo pero que todavía se desconoce cual es. Ya hay varios estudios que señalan que el autismo afecta a uno de cada 150 niños, y cuatro de cada cinco afectados son varones. Este aumento ha provocado una gran atención (y preocupación) y ha aumentado sustancialmente la investigación en torno al autismo. 

Como maestra he conocido solo un par de casos en niños pequeños que tienen autismo y a parte de las grandes diferencias que se apreciar entre ellos, pese a padecer el mismo trastorno, lo que sí se puede observar y constatar es que ser madre o padre de un hijo o hija que tenga autismo es una tarea muy difícil y poco comprendida en la sociedad. En los principios de este trastorno, médicos y psicólogos, culpaban a las madres y padres del autismo de sus hijos. Un grave error, cuando han sido justamente ellos y ellas los primeros que detectaron las dificultades de sus hijos para percibir, los primeros que asumieron el esfuerzo enorme de tener que “traducirles” el significado del entorno. Por tanto merecen ante todo reconocimiento, admiración y agradecimiento. Y muchas más ayudas de las que tienen hoy en día. Además, es de vital importancia el diálogo mas cercano y sincero con las familias para poder a los niños con autismo.

También hay que dar gracias de que cada día haya mas concienciación educativa y social en el trato y educación de los niños con TEA (Trastorno Espectro Autista). Incluso existen blogs de madres que narran sus vivencias en el día a día con la educación de sus hijos y que gracias a ellos nos hacen entender mucho mejor este trastorno e intentar mejorar y modificar técnicas y tratamientos en la educación de estos niños.

Mientras debemos seguir intentando entender el autismo, ya que todavía queda mucho por conocer de él y de los métodos y tratamientos más óptimos para trabajar en el aula y desde casa.

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